La tensión eléctrica es fundamental, ya que determina cómo y con qué fuerza se mueven los electrones a través de un conductor. Cuando dos puntos de un circuito tienen distinta carga de energía eléctrica y se conectan, los electrones fluyen del punto con mayor potencial hacia el de menor potencial.
La tensión eléctrica se mide en voltios (V) y también puede expresarse en kilovoltios (kV), equivalentes a mil voltios.
Tipos de tensión
Los tipos de tensión se refieren a los niveles de voltaje que circulan por una línea eléctrica desde las instalaciones de generación hasta llegar a nuestros hogares y empresas. Se distinguen tres categorías principales: alta tensión, media tensión y baja tensión.
- Alta tensión eléctrica: son las líneas con voltajes superiores a 36 kV. Estas líneas transportan electricidad a grandes distancias desde los centros de generación hasta las subestaciones de transformación. Las tensiones superiores a 220 kV se consideran extra alta tensión (EAT), utilizadas en redes de transporte de muy alta capacidad.
- Media tensión eléctrica: comprende voltajes generalmente entre 1 kV y 36 kV. La electricidad en media tensión sale de las subestaciones de transformación y viaja hasta los transformadores de distribución locales, que reducen el voltaje a baja tensión para su uso en hogares, comercios e industrias. De esta manera, la media tensión permite transportar energía de forma segura y eficiente desde las subestaciones hasta los puntos de consumo final.
- Baja tensión eléctrica: es la que se utiliza en los hogares y la mayoría de los electrodomésticos, permitiendo un consumo seguro y adecuado para uso residencial. Se considera baja tensión aquella que recibe corriente alterna igual o inferior a 1 kV y corriente continua igual o inferior a 1,5 kV.